• LA ADORACIÓN NOCTURNA ES:

Una asociación de creyentes que, reunidos en grupos, se turnan velando en las horas de la noche, para adorar a Dios en representación de toda la humanidad y en nombre de toda la Iglesia, a través de Cristo, y para agradecer al mismo Cristo, Dios y Hombre, su presencia en el Sacramento que los une al Sacrificio redentor.

  • SER ADORADOR ES:

Disfrutar especialmente del regalo infinito que supone la presencia real de Jesús en el Santísimo Sacramento.

Conversar personalmente con Él en su domicilio terrestre durante el silencio de la noche, como Nicodemo.

  • COMPROMISO DEL ADORADOR

* Como adoradores activos, a asistir personalmente a una vigilia ordinaria mensual, y a las que establezca el Reglamento.

* La Adoración Nocturna Española, de acuerdo con su vocación contemplativa y expiatoria, promoverá otras formas de devoción y culto a la Sagrada Eucaristía en perfecta obediencia a la Jerarquía Eclesiástica.

Sabemos bien, amados hijos, que pasando largas horas junto a Jesús Sacramentado, vigilando en oración mientras el mundo exterior descansa, queréis dar a vuestra vida el complemento sobrenatural que la sublima, la enriquece, le da una nueva dimensión. Os expresamos nuestra complacencia y os alentamos a continuar en ese camino. Acrecentad así vuestro amor a Jesucristo, la fidelidad a la Iglesia, la unión con la Jerarquía, la entrega a los hombres hermanos. (Pablo VI).

  • LA ESPIRITUALIDAD DE LA ADORACIÓN

La espiritualidad propia de la Adoración Nocturna trata de imitar a Cristo adorador del Padre, que durante su vida mortal oraba frecuentemente de noche, y que ahora perpetúa su adoración, su intercesión y su sacrificio redentor en la Eucaristía.

  • ADORAR A DIOS ES:

La actitud primordial del hombre ante la presencia de Dios.

La actitud más civilizada, más culta, más humana y más religiosa de la criatura en relación con el Creador.

La concreta adoración de la Eucaristía es connatural a la fe en la presencia del Señor en este Misterio. Si se cree de verdad que Jesús quiso quedarse sacramentalmente con nosotros, es necesario detenerse para manifestar nuestra gratitud, para rendirle homenaje de culto y devoción, para obsequiarle con el tributo de las facultades del alma y de nuestro cuerpo, para meditar en lo que es y significa su presencia, para presentarle súplicas y ofrecerle alabanzas. Todo eso es adorar.